Jacob expiró y fue reunido a su pueblo

49:29 a 50:3

ESCUDRIÑAR: ¿Por qué es tan importante para Ya'akov ser sepultado en Canaán (46:1-4; 47:29-31)? ¿Qué dice esto de la fe de Jacob en las promesas de Dios?

REFLEXIONAR: ¿Tiene usted la seguridad de que verá a sus seres queridos de nuevo después de que hayan fallecido? ¿Ve la muerte como un enemigo activo o un enemigo conquistado?

Jacob había hecho jurar previamente a José que no enterraría a su padre permanentemente en la tierra de Egipto, sino que devolvería su cuerpo a Canaán (47:29-31). Ahora Jacob repite ese mandamiento a todos sus hijos para asegurarse de que sus instrucciones serían llevadas a cabo.806

Luego les dio instrucciones y les dijo: Yo voy a ser reunido a mi pueblo, sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo, en la cueva que está en el campo de la Makpelah, frente a Mamre, en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el campo de Efrón heteo, como propiedad para sepultura (49:29-30). La frase voy a ser reunido a mi pueblo es una sola palabra en hebreo y es un sinónimo de muerte.

Allí sepultaron a Abraham y a su mujer Sara, allí sepultaron a Isaac y a su mujer Rebeca, y allí sepulté yo a Lea. La compra del campo y de la cueva que hay en él, proviene de los hijos de Het (49:31-32). El hecho de que Rebeca y Lea habían sido enterradas en la cueva de Makpelah sólo se menciona aquí en la Biblia. Esto demuestra que el campo y la cueva que fueron comprados a los hititas se convirtieron verdaderamente en cementerios familiares.807 Es irónico que Lea, y no Raquel, fue enterrada con Jacob. Ella logró en la muerte lo que no pudo lograr en la vida, estar cerca de quien ella amaba.

Cuando Jacob concluyó de dar instrucciones a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró. Y fue reunido a su pueblo (49:33). Al terminarde dar disposiciones y con toda su fuerza restante encogió sus pies en la cama, expiró y fue reunido a su pueblo en el Seol. Él murió y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham (similar a Lucas 16:22), esperando el Mesías venidero y el gran día de resurrección.

Mientras sus hermanos y sus hijos estaban allí observando: se echó José sobre el rostro de su padre, lloró sobre él, y lo besó (50:1). A pesar de que Yosef sabía que volvería a ver a su padre, todavía había un vacío y él se afligió con la pérdida. La muerte es el gran enemigo (I Corintios 15:26), y será conquistada en el futuro (Apocalipsis 21:4). Sin embargo, por el momento, la muerte causa dolor. Después de un tiempo, Yosef se compuso y continuó con los deberes necesarios para los muertos. Como Dios había prometido, la mano de José cerró los ojos de Ya'akov (46:4), y murió contenido (45:28; 46:30).808

Para el incrédulo, la muerte es una maldición, o un castigo por el pecado. Pues aunque la muerte no provoca la extinción ni el fin de la existencia, corta la oportunidad de obtener la vida eterna. Mirando la muerte como un enemigo, el incrédulo no ve nada positivo en ella y retrocede de ella con miedo. Sin embargo, para aquellos que creen en Cristo, y como resultado son justos, la muerte tiene un carácter diferente. El creyente sufre la muerte física, pero su maldición se ha ido porque Cristo se convirtió en una maldición por nosotros al morir en la cruz (Gálatas 3:13). Por lo tanto, para el creyente, la muerte ya no es un enemigo activo, sino un enemigo conquistado que ahora sirve para no condenar y destruir, sino para liberarnos de las terribles condiciones que el pecado ha introducido.809

Era costumbre en Egipto embalsamar a los muertos, así que José dirigió a los médicos en su servicio para embalsamar a su padre Isra’el. Utilizaron un elaborado proceso que aseguró que sus restos se mantendrían casi indefinidamente. Para Yosef, fue una solución práctica al difícil problema de cómo preservar el cuerpo de su padre hasta que fuera devuelto a Canaán para ser sepultado. Utilizó sus propios médicos personales y no los embalsamadores profesionales para evitar la magia y el misticismo practicados por los embalsamadores. Algunos de los restos eran dedicados a los espíritus del inframundo. Luego José dio órdenes a los médicos a su servicio para que embalsamaran a su padre. Y los médicos embalsamaron a Isra’el, empleando en ello cuarenta días, pues tales son los días que se emplean en los embalsamamientos. Después los egipcios lo lloraron durante setenta días (50:2-3).810 Y porque se hizo conocido como un verdadero hombre de Dios durante los diecisiete años que había vivido en su país, los egipcios mismos lloraron por él setenta días.811 El período de duelo para un faraón era de setenta y dos días. Por lo tanto, él fue muy respetado como el padre de José.

Ntd: En esta traducción se empleó la BTX 3º edición.

 

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