Caín y Abel

Caín y Abel

4: 1-26

En Génesis 3 vimos la raíz del pecado y en Génesis 4 vemos el fruto del pecado.77 Dios le había hablado de un conflicto que vendría entre la simiente de la serpiente y la Simiente de la mujer (3:15). Adán y Eva no tardarían en experimentar la realidad de este conflicto en la trágica historia de sus dos hijos. La historia de Caín y Abel, mientras que en todo sentido se debe entender como la historia real, también es una imagen del viejo conflicto de las dos semillas. Caín tipifica la simiente de la serpiente, mientras que Abel es un tipo de Cristo, la simiente de la mujer.78 Similarmente hoy en día, Caín y Abel representan a las dos familias del mundo. Caín representa a aquellos fuera de la fe que siguen a su padre el diablo, y son, en un sentido espiritual, la simiente de la serpiente, y Abel representa a aquellos de la fe que están en Cristo (Efesios 1:4) y por lo tanto, en un sentido espiritual, representan a la Simiente de la mujer. Caín cedió ante el mal agazapado en su interior y, finalmente, el pecado lo desbordó.

Una vez que la inundación del pecado fue liberada en el mundo no había forma de detenerlo. Todo el mundo en la tierra fue ahogado por él y tiñendo todo lo que entrara en contacto. Siguiendo el ejemplo de Adán y Eva, sus hijos se rebelaron abiertamente contra el Señor. Puesto que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer lo que no se debe hacer. Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades. Son chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; inventan maneras de hacer el mal, desobedientes a los padres, que son sin sentido, desleales, sin afecto y despiadado (Romanos 1:28-31). El camino de Caín (ver el comentario sobre Jude Aq - ¡Ay de los que han tomado el camino de Caín!), entonces, es la falta de fe que se manifiesta en estos actos terribles, en la negación de la responsabilidad y la negativa a aceptar los justos castigos de un Dios justo. Y el primer ejemplo que vemos de esto es cuando Caín mata a su hermano Abel.

Caín y Abel tuvieron que tomar una decisión, al igual que usted y yo tenemos que tomar una decisión. Podemos elegir ser como Caín o como Abel. Al igual que Abraham, Abel creyó a Jehová, y le fue contado por justicia (15:6). Pero Caín escogió su propio camino, y el camino de Caín llevó a la civilización a estar tan mal que Dios escogió traer el diluvio, y empezar de cero con los de la fe. ¿Cuál es tu elección?

 

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