José se dio a conocer a sus hermanos

45: 1-15

ESCUDRIÑAR: ¿Por qué José pudo perdonar libremente a sus hermanos por lo que le habían hecho? ¿Están sus hermanos convencidos de su perdón (ver 50:15-21)? ¿Por qué sí o por qué no? Cuando Yosef se revela a sí mismo y quién realmente era, ¿cómo él hizo también que Dios fuera conocido por lo que Él es, ha sido y será? Basado en la historia de José, ¿cómo definiría la providencia divina? ¿De qué cinco maneras José prefiguró la vida de Cristo?

Reflexionar: ¿En su vida ha disfrutado de la providencia divina? ¿Cuál es aquella cosa que usted ha aprendido de la historia de Yosef que sería la más útil para compartir con alguien que experimenta tiempos difíciles? ¿Hay alguien en su vida que necesite su perdón? ¿O hay una persona a quien usted necesita pedirle perdón?

José se estaba acercando a su cuadragésimo cumpleaños. Él era el primer ministro de Egipto y tenía poder mundial. Tenía riquezas que podían hacer tambalear la mentalidad. Tenía un carro real tirado por un par de sementales, y dondequiera que él iba la gente se inclinaba ante él. Su fama se había extendido alrededor del mundo. Tenía una mansión de impresionante belleza. Tenía una esposa hermosa y dos hijos hermosos, y una maravillosa relación cercana con Dios. Pero su sueño no se había hecho realidad. Estaba separado de sus hermanos y de su anciano padre Jacob, a quien amaba mucho. Tenía todo menos una reunión con su familia.

Ya no podía haber ninguna duda en la mente de Yosef de que sus hermanos eran hombres completamente cambiados. Los había sometido a las pruebas más severas, y las habían pasado con éxito. La prueba en si misma había sido un medio de crecimiento espiritual para ellos; estaban más conscientes que nunca de la providencia de Dios y de sus responsabilidades hacia Él. Eran más conscientes de lo que nunca habían sido de su propia indignidad y de la misericordia de Dios. Finalmente, sus problemas los habían acercado a todos, y ahora estaban en un mismo pensar, amándose unos a otros y a su padre, como nunca antes lo habían hecho.

José ya no podía contenerse ante todos los que estaban a su lado, y exclamó: ¡Sacad a todo varón de mi presencia! Y no quedó nadie con él cuando José se dio a conocer a sus (once) hermanos (45:1). Lo que él iba a decir sería inapropiado para que alguien fuera de la familia lo oyera. Aunque los siervos no hubieran entendido lo que estaba haciendo, él fue contundente y obedecieron. Y cuando se quedó solo con sus hermanos, les gritó que era su hermano Yosef, el que ellos creían muerto.684

71. Tanto José como Jesús eran hombres de compasión. Entonces alzó su voz en llanto, y lo oyeron los egipcios y lo oyó la casa de Faraón (45:2). Siete veces leemos que José lloró. Primero, escuchó a sus hermanos confesando su pecado (42:24). Segundo, lloró al ver a su hermano Benjamín (43:30). Tercero, cuando se dio a conocer a sus hermanos (45:2). Cuarto, lloró cuando se reconcilió con sus hermanos (45:15). En quinto lugar, lloró al ver a su padre Jacob (46:29). Sexto, el llanto en la muerte de su padre (50:1). Y por último, el llanto cuando sus hermanos dudaron de su amor por ellos (50:15-17). José lloró más que nadie en el TaNaJ. ¡Cómo todo esto nos recuerda la ternura del Señor Jesucristo! como tantas veces se decía de Él que se emocionó con compasión (Mateo 9:36; 14:14; 18:27; y Marcos 1:41, 6:34), y dos veces lloró: una vez en la tumba de Lázaro (Juan 11:35), y más tarde sobre la ciudad santa de Jerusalén (Lucas 19:41).

72. Yosef y Yeshua se revelan a los hijos de Isra'el de una manera inconfundible. Ya no hablaba a través de un intérprete, Y dijo José a sus hermanos: ¡Yo soy José! en hebreo son dos palabras, y luego agregó: ¿Vive aún mi padre? (45:3a). La súplica de Judá a José se había centrado en el bienestar de Jacob, y esto había tocado su corazón. Así que, naturalmente, preguntó por él otra vez.685 A pesar de que al principio estaban en estado de shock porque el gobernante de Egipto hablara hebreo, en un momento, ellos conocieron su verdadera identidad. Cristo también se revelará de una manera inconfundible. Después de que el liderazgo de Israel lo invite a regresar (Isaías 52:12 a 53:1), y me mirarán a mí, a quien traspasaron (Zacarías 12:10b). Verán las heridas de Su crucifixión, y estarán convencidos de que Él es el Mesías.

Las palabras no pueden describir completamente esta escena. Es quizás la reunión más dramática en toda la literatura. Fue aquí donde se estableció la nación milagrosa de los hijos de Isra'el. Fue la fundación de un pueblo único al que se le daría la palabra de Dios y el Mesías. Esa historia continúa en el libro de Éxodo.

73. Los hijos de Isra'el se turbaron ante la presencia de José y ante la presencia Jesús. Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados por su presencia (45:3b). Lo mismo es verdad para los hijos de Isra'el al final de la Gran Tribulación cuando verán las heridas de Jesús, y llorarán como se llora por causa del unigénito, y se afligirán por Él como quien se aflige por el primogénito (Zacarías 12:10c). En ese tiempo, los hijos de Isra'el conocerán la magnitud de su pecado al rechazar y crucificar a su Mesías. En verdad estarán turbados.

74. Tanto José como Jesús actuaron en favor de los hijos de Isra'el con una gracia maravillosa. Entonces dijo Yosef a sus hermanos, nagas, que significa: Ven conmigo. Era una cercanía íntima. El silencio atónito de los hermanos indicó que necesitaban más convencimiento. Cuando ellos se habían acercado a él, repitió su clamor por segunda vez, diciendo: Yo soy vuestro hermano José, a quien vendisteis para Egipto. Ahora pues, no os entristezcáis ni os enojéis con vosotros mismos por haberme vendido acá, pues para preservar la vida me envió Elohim delante de vosotros (45:4-5). Esta era información tan personal y privada que algunos miembros de su propia familia no eran conscientes de ella. Ellos habían llevado cuidadosamente el secreto de lo que habían hecho a Yosef durante veintidós años. Sólo el mismo José pudo haber conocido la horrible verdad. Ahora había pronunciado palabras que nunca esperaban oír, y ninguno de sus hermanos podía negar la realidad de ese terrible crimen de hace tantos años. Éste era Yosef, y no había escapatoria de ese hecho.686 Ellos lo pusieron en una cisterna y lo vendieron como esclavo. Pero cuando se encontraron de nuevo, Yosef tenía todo el poder. ¿Qué haría él? ¿Qué haría usted si tuvieras todo ese poder y reuniera en una habitación a las once personas en la tierra que más lo han lastimado? ¿Bendecirlos? Yosef, sin embargo, se convirtió en el retrato de la gracia asombrosa de Dios. ¿Qué hizo él?

Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos. Después sus hermanos hablaron con él (45:15). José preparó un banquete real para aquellos que más le habían lastimado. En la gracia estamos obteniendo de Dios lo que no merecemos. La gracia puede calmar el mar agitado de nuestra alma. La Gracia puede llenar el desierto árido de nuestra vida con agua viva. La Gracia puede hacernos pasar a través del fuego. La Gracia es un océano sin costas. La Gracia le liberará de las cadenas de su pasado. ¿Ha fracasado en la vida? ¿Ha tomado decisiones equivocadas? Pídale al Señor perdón y experimente Su increíble Gracia. Su Gracia es mayor que todo su pecado. Perdónese porque ADONAI ha enterrado su pecado en el mar más profundo. No envenene el futuro con el dolor del pasado.687 Y besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos (45:15a). Así será cuando Israel se reconcilie con Cristo. Aquel día habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación y las aspersiones (Zacarías 13:1). Entonces el Mesías dirá a Isra'el: Por un breve momento te abandoné, Pero te volveré a recoger con grandes misericordias. En un arrebato de ira, por un breve momento, escondí mi rostro de ti, Pero con gran compasión tendré misericordia de ti eternamente, dice YHVH, tu Redentor (Isaías 54:7-8).

Jacob y su familia no podrían haber sobrevivido si hubieran vivido en la tierra de Palestina en ese momento en particular. Ellos habrían perecido porque el hambre estaba más cerca de su comienzo que de su fin.688 Porque ya ha habido dos años de hambruna en medio de esta tierra, y aún quedan cinco años en que no habrá siembra ni siega (45:6).

Y Yosef anunció proféticamente: Por eso Elohim me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en esta tierra y para daros vida por medio de una gran liberación (45:7). José sabía que la providencia de Dios deseaba que Isra’el y sus hijos fueran preservados en Egipto. Sin duda José se había consolado muchas veces con este principio de fe.689

Así que, no me enviasteis vosotros acá, sino Elohim. Y Él me ha puesto como un padre para Faraón y señor de toda su casa y gobernador en toda la tierra de Egipto (45:8). Continuó hablando en hebreo, por tercera vez les dijo: "Así que, no me enviasteis vosotros acá, sino Elohim" Es interesante que Yosef habló sobre sus logros personales al final. No comienza con lo importante que él es, ni del éxito que ha logrado, ni los honores que le han llegado. Finalmente, él dice: Él me hizoprimer ministrode Faraón, señor de toda su casa y gobernador de toda la tierra de Egipto. Esto no fue una muestra egoísta porque comienza por divulgar en primer lugar a sus hermanos por qué, en su análisis, estaba en Egipto. José habla más de Dios que de sí mismo.690

75. Los hijos de Isra’el salieron y proclamaron las glorias de Yosef y Yeshua. Daos prisa, subid hasta mi padre, y decidle: Así dice tu hijo José: Elohim me ha puesto por señor de todo Egipto, desciende a mí, no te detengas (45:9). De la misma manera, Isra’el, después de reconciliarse con Cristo, proclamará las glorias de Su Rey ADONAI diciendo: Y haré una señal entre ellas, y enviaré a algunos del remanente creyente de los judíos, los que sobrevivan a la Gran Tribulación, a evangelizar a las naciones gentiles - Y haré una señal entre ellas, y enviaré a los que huyeron de ellas a Tarsis, a Etiopía, a Libia, a Mesec, a Rosh, a Tu-bal y a Javán, a las costas lejanas que no han oído mi fama ni han visto mi gloria, y ellos anunciarán mi gloria entre las naciones (Isaías 66:19).

Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus rebaños y tus vacadas y todo lo que tienes (45:10). Gosén se encontraba en la región oriental del delta del Nilo, que era el puente terrestre que conectaba el Egipto de África con la tierra de Canaán. Esto era cerca de la ciudad de Tanis, que era la capital del gobierno de los hicsos. Esto los pondría cerca de José, con un territorio adecuado para el pastoreo.

Y allí te sustentaré, pues aún quedan cinco años de hambruna, para que no caigas en la miseria tú y tu casa (literalmente serán robadas sus posesiones), y todo lo que tienes. Y por cierto, vuestros ojos pueden ver, y los ojos de mi hermano Benjamín, que es mi boca la que os habla (45:11-12). Se quedaron allí, absolutamente gozosos, mientras escuchaban a José hablar palabras que parecían increíbles. Y debe haber sido asombroso porque Yosef estaba justo allí delante de ellos.691 Sí, este era ciertamente José, y no había manera de evitarlo.692

Incluso para Benjamín, para quien todo debió haber sido una completa sorpresa, cuando pudo ver y oír que realmente era Yosef. Era sólo un niño cuando José supuestamente había sido asesinado por un animal salvaje, de modo que apenas lo recordaba, excepto por lo que su padre le habría relatado. Las experiencias de ese día serían muy reales en su mente durante mucho tiempo: ¡el choque de tener la copa de plata de José en su saco, la incertidumbre sobre lo terrible que parecía el destino, la defensa apasionada de Judá y su oferta para sustituirlo, y ahora de repente encontrando que su hermano mayor estaba vivo y gobernando Egipto! Nunca había habido un día como ese en su vida. De hecho ¡él le diría a su padre todo lo que había visto y oído ese día!693

Declararéis a mi padre todo mi esplendor en Egipto y todo lo que habéis visto. Así que, ¡daos prisa, y haced que mi padre descienda acá! (45:13). Ellos necesitaban salir de la tierra de Canaán. Ahora Yosef quería que su padre supiera que estaba vivo y no muerto, en Egipto, no en una tumba como él dijo en 42:38.694

Entonces se echó al cuello de su hermano Benjamín, y lloró, y Benjamín lloró en su cuello. Se reunieron. Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos. Se reconciliaron. Después sus hermanos hablaron con él (45:14-15). ¿Repudió José a sus hermanos porque pecaron contra él? ¿Reemplazó a sus hermanos con su novia gentil cuando entraron? No, no lo hizo, y porque Yosef nos señala solo al Mesías. Por lo tanto, la teología del reemplazo es completamente falsa. Dios no ha reemplazado al pueblo judío por una iglesia gentil. Porque YHVH no abandonará a su pueblo, Ni desamparará a su heredad (Salmo 94:14, Isaías 41:17, 42:16).

Yosef estaba haciendo las paces con su pasado. Él no tomó represalias a pesar de que sus hermanos habían pecado contra él, aunque, desde una perspectiva humana, tenía todo el derecho de hacerlo. Él respondió con compasión y perdón. Él los abrazó y los amó. ¿Cómo pudo hacer eso? ¿Cómo podía actuar contra la naturaleza humana? Él verdaderamente creyó en la soberanía de Dios. Él entendió que ADONAI estaba trabajando en todos los eventos dolorosos, y que Sus propósitos se estaban cumpliendo. ¡Qué ejemplo de semejanza con Cristo! Acercándose entonces Pedro, le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí y lo perdonaré? ¿Hasta siete veces? Jesús le dice: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete (Mateo 18:21-22). Amigo mío, ¿hay alguien en su vida a quien debe perdonar? ¿O de quién necesita recibir perdón? Atienda a esto ahora para que Yeshua ha-Mashiaj pueda ser honrado. Porque ¿cómo no perdonar a los demás cuando Cristo nos ha perdonado?

Ntd: En esta traducción se empleó la BTX 3º edición.

 

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