Judá dijo: Te ruego déjame a mí como esclavo, pero deja que el joven vuelva a mi padre

44: 18-34

ESCUDRIÑAR: ¿Cómo se comparan las acciones de Judá aquí con lo que dijo e hizo cuando José fue vendido como esclavo (37:26-28)? ¿Cuánto sacrificio él está dispuesto a hacer? Principalmente ¿Para quién?, ¿para sí mismo?, ¿para Benjamín?, ¿para Isra'el? ¿Por qué piensa eso? ¿Qué le dice esto acerca de cómo Judá ha madurado espiritualmente?

REFLEXIONAR: ¿A dónde está llamándole ADONAI, como a Judá, a hacer algo honorable o valeroso? ¿Dónde, como Yosef, ha dado a sus hermanos o hermanas en Cristo la oportunidad de probarse o de ser reconciliados? ¿Cuándo se le ha ofrecido esa oportunidad de perdonar? ¿Qué hizo con esa oportunidad? ¿Con quién conserva la esperanza de reconciliación? ¿Qué esperanza le da esta historia?

La sola la mención de su padre agitó el corazón de José porque se dio cuenta de lo que le sucedería si sus hijos regresaran sin Benjamín. Yosef podía decir que sus hermanos preferirían no volver en absoluto a ver a su padre morir de pena. Así que Judá habló de nuevo, esta vez pidiendo que intercambiaran su vida por la vida de su hermano menor. Sus palabras forman el discurso más largo y quizás el más conmovedor del Génesis.

Entonces Judá (como portavoz) se acercó a él, y dijo: ¡Ay, señor mío! Te ruego que hable tu siervo una palabra a oídos de mi señor, y no se encienda tu ira contra tu siervo, porque tú eres como el mismo Faraón (44:18). Judá lehabló muy respetuosamente. Luego él repasó partes seleccionadas de las conversaciones que había tenido anteriormente con Yosef y su padre. Comprensiblemente, Judá sólo recuerda aquellas cosas que serán útiles para obtener la liberación de Benjamín.

Mi señor ha preguntado a sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre o hermano? Y nosotros dijimos a mi señor: Tenemos un padre anciano, y un muchacho pequeño que le nació en su vejez, pues su hermano murió, sólo él quedó de su madre, y su padre lo ama (44:19-20).

Y dijiste a tus siervos: Hacedlo bajar para que lo vea. Entonces nosotros dijimos a mi señor: El muchacho no puede abandonar a su padre, porque si lo abandonara, su padre moriría. Y dijiste a tus siervos: Si vuestro hermano menor no baja con vosotros, no veréis más mi rostro (44:21-23).

Y aconteció que cuando subimos adonde mi padre, tu siervo, le referimos las palabras de mi señor. Y nuestro padre dijo: Volved a comprar para nosotros un poco de alimento. Pero nosotros dijimos: No podemos bajar. Si nuestro hermano menor va con nosotros, bajaremos, porque no podremos ver el rostro de aquel hombre si no está con nosotros nuestro hermano menor. Entonces tu siervo, mi padre, nos dijo: Vosotros mismos sabéis que mi mujer me dio a luz dos. Raquel era la única mujer que realmente quería por esposa, y era como si tuviera dos hijos. El uno salió de mi lado, y dije: Ciertamente fue despedazado. Y hasta ahora no lo he vuelto a ver. En realidad, Israel había sido engañado, y José puede ver eso ahora. Él creyó que Yosef había sido despedazado y estaba muerto. Las declaraciones anteriores acerca de él habían sido algo vagas. Y si tomáis también a éste de mi presencia y le sucede alguna desgracia, haréis descender mis canas con maldad al Seol (44:24-29). Como resultado, Judá no sólo estaba suplicando por la vida de Benjamín, sino también por la vida de su padre.

Y ahora, cuando llegue a tu siervo, mi padre, y el muchacho no esté con nosotros, como su alma está ligada al alma de él (en hebreo literalmente se lee su alma está unida al alma del muchacho), sucederá que cuando vea que el muchacho no está, morirá, y tus siervos habrán hecho descender con dolor al Seol las canas de tu siervo, nuestro padre. La relación entre Jonatán y David también se representa de esta manera en I Samuel 18:1. Judá sabía que él sería responsable de causar la muerte de su padre. Porque yo, tu siervo, he quedado como fiador del muchacho ante mi padre, diciendo: Si no te lo traigo, sea pecador ante mi padre todos los días (44:30-32). Por fin, Judá llegó al clímax de su apelación.

Y ahora, te ruego que tu siervo quede en lugar del joven por esclavo de mi señor, y el joven suba con sus hermanos (42:33). Fue la sugerencia de Judá que Yosef fuera vendido como esclavo, pero ahora estaba dispuesto a convertirse en un esclavo como sustituto de Benjamín. De hecho, era un hombre cambiado. El Ruaj HaKodesh estaba trabajando, probándolo, entrenándolo y transformándolo.682 Hace mucho tiempo él estaba celoso de la relación especial de José con su padre, pero ahora, no tenía celos de la relación especial de Benjamín con Isra'el.

Judá y todos los hermanos sabían que Benjamín no robó la copa de plata, pero no podía discutir contra la evidencia. Por lo tanto, lo único que podía hacer era soportar su castigo por él. Él reclamaría el costal en el cual la copa había sido hallada como suya, y Benjamín tomaría la de Judá. Por lo tanto, le dijo al primer ministro de Egipto: Porque ¿cómo subiré yo hasta mi padre si el joven no está conmigo? ¡No vea el mal que le sobrevendrá a mi padre! (44:34). Anteriormente, Judá le había prometido a su padre que sería seguro para Benjamín (43:9). Poco sabía de lo literal que sería su promesa.

De hecho, fue una acción desinteresada de parte de Judá ofrecerse en el lugar de su hermano. Como dijo Yeshúa: Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos (Juan 15:13). Y de hecho, eso es lo que el Rey Jesús ha hecho por usted y por mí. Aunque Él fue sin pecado, Él vino a la tierra para ser nuestro sustituto, y para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16b). Aunque merecemos la muerte por nuestros pecados, Él fue a la cruz. ¿No es un Rey digno de seguir? ¿Ha tomado la decisión de seguir al Rey Kosher este día?683

Por lo tanto, los hijos de Isra’el, especialmente Judá, claramente habían cambiado y pasado la última prueba de José. En lugar de ver a Benjamín entrar en la esclavitud, todos ellos habrían estado dispuestos a tomar su lugar. Esta transformación de los hermanos, representada en Judá, fue tan milagrosa como el ascenso de Yosef a primer ministro de Egipto y cuando veamos a José, veremos que ha cambiado tan drásticamente como sus hermanos.

Ntd: En esta traducción se empleó la BTX 3º edición.

 

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