Los hermanos llevaron los regalos y a Benjamín a Egipto; luego se presentaron ante José

43: 15-34

ESCUDRIÑAR: ¿Por qué cree que José lleva a sus hermanos a su casa y come con ellos? ¿Cómo el miedo de ellos ayudará a Yosef a completar su plan? ¿Por qué cree que José decide no revelarse a sus hermanos, ni siquiera en el momento conmovedor de saludar a Benjamín? ¿Qué más quiere José? ¿De qué modo José prefiguró la vida de Cristo?

REFLEXIONAR: En su vida ¿dónde está al descubierto? ¿Y dónde está recibiendo cinco veces más que cualquier otra persona? ¿Cuándo se ha adormecido espiritualmente, sólo para encontrarse en un tiempo de pruebas?

Los hombres entonces, tomando los obsequios, el doble de plata en su mano, y a Benjamín, se levantaron y bajaron a Egipto para presentarse ante José (43:15). Es interesante notar que Benjamín no habla durante todo esta dura prueba.663

Cuando José vio con ellos a Benjamín, dijo al que estaba a cargo de su casa: Haz entrar a esos varones en la casa, degüella un animal y prepáralo, porque estos varones comerán conmigo a mediodía (43:16). Sólo podemos imaginar su emoción cuando José vio a Benjamín de pie delante de él. Se dio cuenta de que sus hermanos habían cumplido su parte del acuerdo; dijo al mayordomo de la casa: Llevad a estos varones en la casa, ellos comerán conmigo al mediodía, esta era la comida principal del día (43:16). Los rabinos enseñan que esto fue una prueba. Yosef quería ver cómo se comportaban con Benjamín y si mostrarían envidia cuando le diera porciones más grandes que al resto. Las acciones de José son paralelas a las del padre en la parábola de Jesús que, al regresar su hijo pródigo, dio órdenes de ¡Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y regocijémonos (Lucas 15:23)!

El hombre hizo como José había dicho, y los hizo entrar en casa de José (43:18).Probablemente hubo muy pocas almas vivientes a las que se les concedió el privilegio de comer con Yosef, y mucho menos en su casa, pero en lugar de estar agradecidos, estaban ansiosos. Los hombres tuvieron temor cuando se vieron conducidos a casa de José, pues decían: Por el asunto de la plata que fue devuelta en nuestros costales la vez primera somos traídos acá, para atacarnos y abalanzarse sobre nosotros y tomarnos como esclavos a nosotros y a nuestros asnos (43:18). Los hermanos de José tuvieron temor y no podían saber que los trajeran por alguna buena razón porque se sintieron culpables de todo.Esto era precisamente lo que ellos le habían hecho a Yosef, y ahora eso era lo que temían para sí mismos. Paralizados por la culpa, temían lo peor, cuando José, motivado por la gracia, planeaba lo mejor.664

Así que, con la esperanza de evitar el desastre: se acercaron al hombre que estaba a cargo de la casa de José, y le hablaron a la puerta de la casa (43:19). Los hermanos dijeron: ¡Ay, señor mío! Nosotros ciertamente bajamos al comienzo a comprar alimento, pero sucedió que cuando llegamos a la posada y abrimos nuestros costales, he aquí la plata de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestra plata en su justo peso. Por eso la hemos vuelto traer en nuestras manos (43:20-21). Ellos querían exponer su caso mientras todavía estaban al aire libre. Ofrecieron mucha información que no había sido solicitada cuando dijeron: ¡Ay, señor mío! Nosotros ciertamente bajamos al comienzo a comprar alimento.665 Ellos estaban defendiendo su honor incluso antes de entrar en la "sala del tribunal".666Pero sucedió que cuando llegamos a la posada y abrimos nuestros costales, he aquí la plata de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestra plata en su justo peso. Por eso la hemos vuelto traer en nuestras manos (43:21). No se habían hecho acusaciones contra ellos, pero continuaron. Y hemos tomado otra plata en nuestras manos para comprar alimento, no sabemos quién puso nuestra plata en nuestros costales (43:22) la primera vez.

Estando a la puerta de la casa de Yosef, el mayordomo egipcio les dijo: "Paz a vosotros", o shalom. Y él respondió: Paz a vosotros, no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dio un tesoro escondido en vuestros costales, vuestra plata llegó a mí. Y les sacó a Simeón (43:23). Y su temor debe haberse convertido en asombro cuando dijo: Paz a vosotros, no temáis. El mayordomo estaba diciendo: "legalmente, no tienen nada de qué preocuparse, por lo que a mí respecta, el dinero de la primera venta de grano ya ha sido recibido en su totalidad y no tengo absolutamente ningún reclamo contra usted."667 Entonces les sacó a Simeón a ellos. Las Escrituras no registran ninguna conversación o celebración entre Simeón y sus hermanos; aparentemente, debido al testimonio de Yosef, el mayordomo se había convertido en un creyente en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. José probablemente había confiado en él y sabía lo que estaba sucediendo hasta cierto punto.

Entonces el hombre hizo entrar a aquellos varones en casa de José, y les dio agua y lavaron sus pies (que era la costumbre de la época), y dio forraje a sus asnos. Y ellos prepararon el presente para la llegada de José al mediodía, pues oyeron que allí habrían de comer los alimentos. Cuando José llegó a la casa, ellos le presentaron dentro de la casa los regalos que tenían en sus manos, y se postraron a tierra ante él (43:24-26). Este fue el cumplimiento de sus sueños.

José comienza su intercambio con sus hermanos con la común cortesía: entonces les preguntó cómo estaban, y dijo: ¿Está bien vuestro padre, el anciano del cual hablasteis? ¿Vive aún? Y ellos dijeron: Tu siervo, nuestro padre, está bien, aún vive. E hicieron reverencia y se postraron (43:27-28). Una vez más, ellos no eran meramente respetuosos, sino que por todas las formas posibles trataban de darle honor.

Y él alzó sus ojos y vio a su hermano Benjamín, hijo de su madre, y dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me dijisteis? Y añadió: Elohim te haga misericordia, hijo mío (43:29).No lo sabe con certeza porque Benjamín tendría unos dos años cuando Yosef fue llevado a Egipto. Y José habló tiernamente a Benjamín, diciendo: Elohim te haga misericordia, hijo mío. Pero ya no podía controlar sus emociones.

Y José se apresuró a salir, porque sus entrañas estaban conmovidas por causa de su hermano, y buscó dónde llorar, y entró en la recámara, y allí lloró. Después se lavó el rostro y salió, y refrenándose, ordenó: ¡Poned alimentos! (43:30-31). Profundamente conmovido al ver a su hermano, José se apresuró a buscar un lugar para llorar allí. Después de veintidós años, finalmente vio a su hermano menor, Benjamín. Sólo tenía unos dos años cuando Yosef fue vendido como esclavo, así que era casi como verlo por primera vez.668 José tenía treinta y nueve años, y Benjamín tenía alrededor de veinticuatro años. Aunque Yosef estaba profundamente conmovido, no se reveló a sus hermanos en este momento. Después de haberse lavado la cara, salió y, controlándose, ordenó: ¡Poned alimentos! y si los hermanos no hubieran tenido tanto miedo, habrían notado algunas pistas sutiles. Primero, José no comió con los egipcios.

Pero lo pusieron separadamente, para ellos aparte, y por separado para los egipcios que comían con él, pues los egipcios no podían comer alimentos con los hebreos, porque era abominación para los egipcios (43:32). Los egipcios consideraban inmundos a todos los extranjeros. Normalmente, ningún egipcio consentiría en besar a un griego, o usar cualquier utensilio que perteneciera a uno, o comer la carne de cualquier animal que hubiera sido cortado por un cuchillo griego. Esto se debía a que los extranjeros comían animales que los egipcios consideraban impuros o sagrados. Los hebreos, por ejemplo, mataban y comían la vaca, que era sagrada a los ojos de los egipcios. Por esta razón los representantes de las dos naciones no podían comer juntos. Podrían haber pensado que los egipcios no comían con él porque él era el jefe de la casa y ellos eran siervos, pero había otra pista.669

Y ellos se sentaron ante él, el primogénito conforme a su primogenitura, y el menor conforme a su menor edad. Y aquellos varones estaban atónitos, mirándose el uno al otro (43:33). Puesto que todos habían nacido en el espacio de siete años de Lea, Raquel, Bilha y Zilpa, él no podría haber reconocido el orden de sus nacimientos por su apariencia. ¿Quién puso las esteras del lugar? Uno puede fácilmente demostrar (simplemente multiplicando todos los números de uno a once) que no hay menos de 39.917.000 órdenes diferentes en que los once hermanos podrían haber estado sentados. Por lo tanto, seleccionar el orden correcto por casualidad para los sirvientes era casi imposible. Las probabilidades en contra eran de 40 millones a uno.670 La exactitud misteriosa de sus ubicaciones en sus asientos sólo aumentaría su intranquila sensación de intervención divina.671

69. Tanto José como Yeshua fueron reconocidos por los hijos de Yisra'el en su segunda visita. En su segunda visita, José se dijo a conocer a sus hermanos (Hechos 7:13a). Esto también será verdad para el Señor Jesús, la primera vez que apareció a los hijos de Isra'el, no fue reconocido. A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron (Juan 1:11). Pero en la Segunda Venida, lo aceptarán como su Líder y Rey.

Entonces los siervos egipcios, a las órdenes de Yosef, hicieron otra cosa rara como parte de la prueba. Luego él tomó porciones de delante de sí para ellos, pero la porción de Benjamín era cinco veces mayor que las porciones de todos ellos. Y bebieron, y se embriagaron con él (43:34). Él es claramente el favorito, así como una vez los hermanos habían estado celosos de Yosef debido a su favor especial y a la túnica de muchos colores (37:3). Así que José dio al menor cinco veces más para comer que al resto de ellos para probar sus reacciones. ¿Ahora estarían ellos celosos de Benjamín por un trato especial? ¿Habían cambiado o no? Esto es lo que José quería averiguar.

Saliendo del hambre de Canaán, los hermanos pasaron esta prueba mientras comían y bebían libremente con Benjamín sin ningún signo de celos. Irónicamente, los hermanos se sentaron a comer una comida después de haber echado a José en una cisterna (37:25). Habían comido cruelmente mientras José estaba desesperado, pero ahora Yosef usó la comida para atraparlos. No había más peligro; sin embargo, aunque José estaba cerca de estar satisfecho con sus actitudes hacia Benjamín, había una prueba más por venir. La copa de plata que se usa en el próximo capítulo proporcionaría una última oportunidad para que revelaran cualquier celo que todavía pudieran albergar.672

Ntd: En esta traducción se empleó la BTX 3º edición.

 

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