Cuando supo Jacob que había trigo en Egipto, diez de sus hijos fueron a comprar

42: 1-5

ESCUDRIÑAR: Como se desarrolla este capítulo, ¿qué punto de vista tiene el lector que los hermanos no tienen? ¿De qué manera José prefigura la vida de Cristo?

ESCUDRIÑAR: Usted nunca poseerá lo que no vaya a buscar. Cuando Jacob envió a sus hijos a Egipto para comprar grano, fue una cuestión muy práctica. Ellos tenían que levantarse e ir por él. ¿Qué es lo que necesita usted hoy para continuar y que pueda vivir y no morir?

Jacob, viendo que había grano en Egipto, dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando unos a otros? (42:1). Sus hijos estaban sin saber qué hacer, obviamente, habían oído hablar del excedente de grano en Egipto y sus familias se morían de hambre.

Y dijo: Mirad, he oído que hay grano en Egipto. Bajad allá y compradnos grano para que podamos vivir y no muramos (42:2). Al bajar a Egipto, posiblemente tuvieron recuerdos en los que ellos no querían pensar. 63. Los hijos de Israel fueron expulsados ​​de su propia tierra. Varios años después, los hijos de Israel rechazaron a José, entregándolo a los gentiles. Se vieron obligados por el hambre (enviado por Dios) a abandonar sus tierras y bajar a Egipto (un símbolo del mundo). Y tantos años después, los hijos de Israel, después de rechazar a Cristo y la entrega de Él a los gentiles, fueron obligados por los romanos (enviados por Dios) a abandonar sus tierras y se dispersaron en todo el mundo.

Cuando se convierte en un creyente, usted no tiene ninguna garantía de que las cosas malas no le vayan a pasar. Hashem no lo salva del hambre en su tierra o del horror de la guerra. ¿Por qué? Es sólo Su recordatorio de que esta tierra no es nuestro hogar. ADONAI está diciendo que su ciudadanía y su palacio se encuentran en otro país. Usted busca una ciudad cuyo arquitecto y constructor es Elohim Que busca otra ciudad donde los ángeles se inclinan ante el trono de Dios.

Bajaron, pues, diez de los hermanos de José a comprar el grano de Egipto (42:3). Los rabinos enseñan que el número diez se menciona para enfatizar los dos desaparecidos en el viaje, José y Benjamín. Los hermanos de José vienen ahora avanzando para prepararnos para su encuentro final.

Jacob no envió a Benjamín, hermano de José, con sus hermanos, pues dijo: No sea que le ocurra alguna desgracia (42:4b). Lo que una vez fue Yosef para Israel, ahora lo era Benjamin.649 Tal vez Israel había llegado a sospechar de sus otros hijos en la muerte de José y temía que ahora dañaran también a Benjamín. Jacob determinó que nada le podía pasar al hijo menor de su amada Raquel.

Así que los hijos de Israel fueron a comprar grano entre los que iban, pues la hambruna estaba en la tierra de Canaán (42:5). Al igual que el terrible silencio de Abraham e Isaac viajando al Monte Moriá, ellos viajaban en resignado silencio. No hay registrada ni una sola palabra de la conversación. Sólo podemos imaginar los pensamientos y sentimientos de los diez hermanos, que viajaban a Egipto y recordaban sobre la venta de su hermano veintidós años antes. Lo que no sabían es lo que habría en los depósitos de granos para ellos.

Ntd: En esta traducción se empleó la BTX 3º edición.

 

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